La sociedad de consumo de masas Juan Cueto

Los contenidos en la sociedad de consumo

La sociedad de consumo implementa una forma de consumir contenidos (valga la redundancia a los conceptos “sociedad de consumo” y “consumo” acá y en adelante), que no es igual al proceso histórico de cómo se consumían los contenidos en el pasado. Por ello, en esta reflexión y análisis es muy importante hablar de sociedad de consumo sin reemplazos o variantes ya que este es un fenómeno moderno y actual.

“La sociedad de consumo invita el hábito mental de que las cosas se tienen a mano y que no es necesario hacer un proceso o camino para acceder a ellas” dijo el psiquiatra Ricardo Capponi en su libro Felicidad Sólida el 2019.

Vamos a lo concreto. Por ejemplo, los libros. Conoces a una person@ en un evento y comenta que le encanta leer. Entonces preguntas por sus últimos libros, o cuales le hayan gustado últimamente y su respuesta probablemente serán libros nuevos. Libros que han estado en algún ranking en los pasados cinco años (solo por poner un plazo y graficar la situación).

Pero esa persona no leería libros históricos o emblemáticos, sino que al momento de elegir su abanico de alternativas lo configuran opciones que no solo le retribuyen sus necesidades de conocimiento o entretención, sino además la posibilidad de comentar el libro con terceros. En otras palabras, sus necesidades de interacción social.

Así, la lectura hoy, como muchos otros contenidos, tiene un factor preponderante de estatus. Al final, esa persona NO se quiere leer un libro que NO lean sus pares, sino que prefiere contenidos que le generen puentes sociales.

Lo mismo las series, las películas o la música.

Basta que una taquillera película en cartelera, rescate en su soundtrack un tema de los años 40′ para que la canción se vuelva moda. Y durante un rato, suena el tema y luego se olvida, pero no es famoso en el espíritu original en el que fue compuesto, sino en el valor comercial en el que fue incrustado en la sociedad.

Esto tiene otro punto interesante. La diferenciación clave y profunda entre moda versus tendencia.

En la sociedad de consumo se consumen las modas, porque eso facilita el contacto con el otro. El problema es cuando la estructura de contenidos se basa en modas como en el presente, permeando o eliminando directamente los atisbos de creatividad e innovación que puede generar una nueva tendencia.

El punto más crítico de esto es que las modas son producto directo de industrias, marcas y compañías que se imponen con penetrantes y manipuladoras campañas publicitarias. Definamos estos contenidos como “insanos”.

En cambio, las tendencias tienen un proceso, se construyen desde la individualidad, desde la exposición del ser, vienen de una fuente artística, artesana o creativa y demoran tiempo. Por eso los defino como “sanos”.

Ejemplo muy gráfico, feminista y contingente:

Mon Laferte es tendencia (lo mismo podríamos decir de Anita Tjoux). Tiene estilo propio, le ha costado sacrificios exagerados su éxito, se siente parte del entorno, es de un espíritu músico y sabe de música. *

*A mí no me gusta la música de Mon LaFerte ni me agrada su comportamiento público, pero la entiendo y entiendo quién es.

Paloma Mami es moda. Tiene un estilo internacional impuesto por competencia y guerra comercial, fue “encontrada” o “descubierta”, basa sus campañas en su cuerpo no en su sonido y no es músico ni sabe de música. Tampoco se siente parte del entorno, al contrario, encuentra que ella está sobre el resto.

Entonces, en esta sociedad de consumo, el consumo es dirigido por esferas de poder mediáticos y suprime las tendencias, los contenidos “sanos”. Para el ejemplo que puse, Paloma Mami no ha eclipsado a Mon Laferte, en especial, por la conmoción social en Chile que confunde estos escenarios y comparativas. Y, por otro lado: La Mon vive en Chile y aún visita sus crudos barrios de la infancia y la otra, Mami (nacida en New York e instalada en EEUU) rara vez vuelve al país a pesar de que copa la TV nacional con su imagen en base a publicidad. Hay un tercer factor; el éxito musical de LaFerte en el mundo es abrumador y bastante mayor al de Paloma.

Por ello afirmo, que para consumir contenidos constructivos en el mundo hoy, es imprescindible superar las modas, ir más profundo y, con la responsabilidad de ser presumidores, encontrar esos tesoros perdidos para consumir. Porque finalmente, la moda, hija de esta sociedad de consumo, prefiere masas homogéneas, planas, alineadas. La sociedad de los gorilas idiotas como la definió con acierto Antonio Gramsci.

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4 thoughts on “Los contenidos en la sociedad de consumo”

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