La e-educación -e learning- o iEducación: modelo de negocio ¿Por qué no?

Las mejores universidades del mundo ofrecen abundantes cursos gratis de alta calidad y diseño, cursos elaborados en voluntad que se denominan Moocs. La gran mayoría solo cobra por título y certificación, pero aprender es el objetivo: es gratis (como asistir de oyente, una figura que hoy ya no se contempla en educación presencial). Ese es un cambio de paradigma re importante respecto a la evolución de la humanidad a la que esta mega crisis nos obliga y que serán el mañana de estos cambios, formas que una gran proporción del primer mundo ya las tiene internalizadas. Solo acá en Latam (u otros lugares precarios como África o Asia) siguen existiendo estas cosas incomprensibles e inconcebibles del mercado neoliberal.

No digo que no te puedas meter a un curso privado de pago en Portugal o Alemania, digo que están enfocados y desarrollados desde una perspectiva distinta. Y bueno, son muy, muy accesibles. Y por último, siempre tendrás la alternativa gratis.

El modelo es re simple. Hacen un curso en formato garage, una sola vez en una sala cerrada entre pocas personas. De hecho, para partir, en el papel, solo necesitas un periodista o el experto y un diseñador. ¿Es pega? Si, pero se hace una sola vez.  El curso queda hecho y ganas plata cada vez que lo vendes. Son negocios tan turbios como los piramidales, son incrédulos en su actuar y se aprovechan de cada vacío legal posible, sumando adeptos por medio de promesas incumplidas. Pero entremedio, con publicidad, en general, invasiva. Arman redes, comunidades. Crean otras empresas cascadas, fantasmas u negocios y todos funcionan en una economía que parece justa desde afuera, pero que en la realidad ente emisor concentra el 90% de sus recursos (todo “se arrienda”).

Me explico: para que estos cursos valgan su valor deberían entregar contenido útil que exista (trabajo/investigación y desarrollo) y sea de elaboración propia, respetar derechos consecuentes con equipo de producción y/o proveedores o al menos, con el orador. Tener presencia e interacción del profesor con alumnos (valor horas hombre), conversar, responder dudas, personalizar clases y ofrecer opciones complementarias o de continuidad (alianzas). Al final, es costo/beneficio. Es como el estacionador de autos callejero que surge en un contexto inventado -perdón la analogía, pero es muy gráfica-, que cobra por un servicio que no es tal. Y si no le pagas, el mismo o sus compinches, te lo rayan o te pinchan la rueda.

En los e-cursos estratégicos además suelen inflar a los oradores como personas de gran relevancia, que son conocidos o los hacen parecer famosos o expertos, muchas veces rostros de cualquier cosa. Personas que marcan pauta, se supone. En general, tampoco son parte de “la academia” como dan a entender, sino profesionales externos que les pagan para que graben un contenido en específico (valga la redundancia en la idea). Nunca me voy olvidar -aunque ya no recuerdo dónde lo escuché- cuando el correcaminos dice parodiando y quejándose, que a él le pagaron una sola vez por un bip y que simplemente lo clonaron y lo repitieron: bip-bip, bip-bip.

Es como una ola, es el atajo imaginado, pero que en la letra chica y al interior, muestra bajos sueldos y abusos laborales varios. Por supuesto, los pagos se condicionan a ingresos en la mayoría de los casos. Nunca hay pérdida. No hay riesgo.

Comparativamente, esta filosofía de negocios es la que imponía Henry Ford y es la esencia del capitalismo. No es su responsabilidad, es lo que se formó a raíz de sus actos y mensajes. La industrialización imparable e incontrolable; producción indiscriminada en cadena, sin importar resultados o costos asociados; como medioambientales o sociales.

Ahora, no por todo eso los cursos son mediocres o innecesarios. No es ese el tema. La clave es el VALOR y dentro del VALOR, el costo/precio. Y por otro lado, lo que ofrecen realmente: ¿aprender o pagar por conocer al famoso por un rato vía videoconferencia?

Acá hay un tema sensible que es el cobrar por contenidos. Y no es ese el problema. Está bien cobrar por contenidos, pero esos cursos, por fundamentos de economía oferta/demanda, valor producto, propuesta de valor, etc., no deberían costar más de $5.000. Es como lo que pasa con la medicina y los narcóticos. El paracetamol en Australia me costaba 50c, hace 8 años cuando acá la misma caja costaba 2mil pesos. Y lo compraba en el supermercado. O sea 200 pesos versus 2mil (y venta dirigida versus venta abierta). Un videojuego por ejemplo, un software técnico de alta complejidad informática, valen entre $5.000 y $10.000.

Ese es el meollo del asunto. Agrego que estos e-cursos aún no tributan como empresas digitales, comparativamente respecto a Netflix por ejemplo, que se ha ido legislando sobre este tipo de compañías.

Esas empresas, con aparente sentido educacional que engaña a prospectos, promueven que el tema de este modelo de negocios sigue siendo “nuevo” e “innovador”, pero no es así. Todos estos sistemas de cobros, generando utilidades en sistemas de escaladas, serán obsoletos en el futuro. Es lo que pasa en los países desarrollados.

A propósito de aquello, uno cree que en general en el primer mundo alegan lo mismo, pero no es así. Por ejemplo, el caso de los chalecos amarillos de Paris que dieron la vuelta al globo con sus protestas y la violencia que se generó (bueno, de partida, ningún francés perdió la vista, pero ese es otro punto). Uno de los principales argumentos del peritorio era la pérdida del poder adquisitivo (injusticia y desigualdad) enfocada en el sueldo mínimo, pero resulta que sueldo mínimo en Francia es de $1.088.000 versus los $326.500 de Chile. O sea, ni mitad, nuestro sueldo mínimo es un lamentable 30% del de los franceses.

¿Son similares como fenómenos de protesta popular el estallido de Chile con la crisis de los chaqueta amarillos? Claro, coincide que ambos casos se gatillaron tras aumentos de precios en transportes: en Francia aumentó el costo de los combustibles y en Chile, el del Transantiago, pero están en esferas de un constructo país muy diferentes.

Todo esto es un tema más profundo, lleno de más líneas por cubrir y como escribí antes, tiene que ver con la esencia más pura del capitalismo. Se come hasta la educación informal (y la formal también): en su lema, vender a como dé lugar y no que no importe nada más.

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42 thoughts on “La e-educación -e learning- o iEducación: modelo de negocio ¿Por qué no?”

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