Simplificando el ideario de la derecha en Piñera 2017

En la derecha chilena son como ese matón del curso que actúa en base al miedo que padece. Es ese miedo a la aceptación, a la soledad, a ser menos, que los hace ser violentos y egoístas con sus compañeros. No es más que una medida de resguardo respecto a una fantasía.

Hasta hoy no leído ni escuchado ningún argumento inteligente de la derecha más que comparaciones o ataques. ¿Chilezuela? No es un aviso, es una amenaza. Lo que están diciendo es: “Ok: si gana la izquierda moveremos nuestro oro al extranjero”. ¿Empleo? Los que somos independientes y emprendedores sabemos que la cosa cuesta igual, indiferente quien lleve la batuta. Al final son instrumentos como la Asech, lo líderes positivos y una ciudadanía inteligente cuando mejoran las cosas y no si es uno u otro se sienta en la silla del rey. ¿El crecimiento? Como país dependiente de materias primas, en especial del cobre, ese valor determina la caja con la que actúa el gobierno de turno. De hecho, el discurso modernizador de Piñera debería ser: “dejaremos de depender del cobre para transformar a este país en uno productor” aunque eso se repite hace décadas. Las derechas económico liberales del mundo exitosas, producen, no solo sacan. Tampoco quisieron tomar la explotación del litio y tienen una fórmula similar a la del cobre: que lo exploten otros, a bajo costo para atraer y luego nosotros compramos el producto manufacturado. Cosas como esas estancan la economía a largo plazo y el éxito llega por volumen; “vendamos todo y quedan utilidades”.

Otro paralelo a sus formas es el discurso que la contaminación es culpa de las parrillas encendidas. Por mucho asado que se haga en Santiago, la verdadera razón de su contaminación es que es un valle y son las grandes industrias instaladas en Colina, Quilicura, Recoleta, etc las que aumentan los índices. Antes de decirle a la gente: “dejen de hacer asado que contamina”, fiscalizaría todas esas industrias para exigirles estándares y si no, no operan no más, pero ellos no creen en un Estado capaz de ponerle el punto a la i. Por mucho que nos vendan ideas complejas difíciles de entender, si las industrias son fiscalizadas, la responsabilidad que se transfiere al ciudadano cambia de tono y nivel. Todo lo que es público, indiferente si es estatal, debe ser fiscalizado por la codicia intrínseca del hombre. No existe la auto regulación de mercado, ni la automatización en la oferta y la demanda, así como no existe el comunismo en el mundo de hoy.

Dicen que no se saca nada quitándoles los 36 mil millones que poseen los 10 más millonarios y eso es muy cierto ya que solo daría para pagar medio año fiscal. Lo que no dicen es que nadie quiere arrebatarles esa plata. Si no que es más simple, que alguien que gana 1000 millones de pesos al año pague más impuestos que el que gane 2. Con límites y proporción. En un neoliberalismo exacerbado eso es profundamente lógico y hasta ético, con un liberalismo económico que vende todo y que se sigue construyendo en esa lógica dentro de poco pagaremos por el aire que respiramos, por un chapuzón en el lago, por usar los juegos de la plaza pública. Porque en su discurso de generación de la riqueza la estrategia principal es vender lo que sea posible vender y por eso los habitantes de Chile están sobre endeudados. Tienen acceso a cualquier cosa y viven bien, pero viven en el tener, en el consumo.

Basta con revisar los gobiernos de Frei, Lagos, Bachelet o Piñera. Cualquier dato se puede manipular desde la perspectiva que se analiza, pero si revisan bien esos gobiernos se darán cuenta que sus cuentas alegres vinieron principalmente de ventas, bajos royalties, beneficios empresariales para atraer la inversión. La venta en su millar de formatos.

¿Qué más dice Piñera? Busco su nombre en Google y reviso hasta hace 5 meses atrás y nada. Aparte de sus formas agresivas como pedir a un sicario para que avale la comparación con Venezuela, que use a sus hijos para decir que son de centroizquierda, que use a su señora para decir que se aman tanto y es tan buen hombre, que alega por los votos, que alega por campañas del terror cuando él lidera la del shock. Aparte de todas esas estupideces que le gusta hacer y decir porque como buen patrón de fundo está acostumbrado que nadie le rebate, no ha hecho noticia por nada más. ¿Reconocerá algún día que estuvo prófugo? Si su mente no fuera tan cuadrada entendería los tremendos réditos electorales que le traería hablar con honestidad de su pasado, ese pasado que hoy lo hace ser mejor hombre podría decir, y el candidato ideal por reunir un perfil más completo. Pero no, su inteligencia es buena con los números, pero mala con las personas.

¿Qué más? No mucho más que no vaya acompañado de cifras y estadísticas manipuladas. Aparte de intentar ridiculizar y polarizar cada cuestión que se le plantea. La cultura la minimizan como si fuera una obra del mercado. A los pueblos originarios los estigmatizan, la descentralización extrema que vive Chile la ven como si fuera gris o negro. El deporte es una desviación de la atención. Aborto, gays, drogas, da lo mismo el tema que se discuta porque creen en un Estado moralista ¡Si hasta la derecha liberal en Chile es conservadora! Esto porque son influenciados por la iglesia cuando la fe de unos no es la espiritualidad de muchos.

Los de derecha son hegemonicos, les gusta que estemos identificados y categorizados como si fuéramos productos en un inventario, ven a los ciudadanos como insectos instrumentales de sus objetivos, creen en la ética protestante del trabajo que se sintetiza como ése el único camino para el desarrollo y la felicidad. En base a eso crean un sistema alienante con el hombre común para utilizarlos como herramientas productivas de riqueza que termina en los bolsillo de ellos. Prefieren el corto plazo del dinero versus la grandeza del planeta y de sus políticas atingentes que llamamos medioambientales. Se desatienden de la naturaleza cuando es nuestro hogar. Hacen mierda bosques y ríos, de la misma manera como sacan ese centenario árbol de su jardín.

Son racistas y clasistas. Racistas se les nota en la lectura de sus medios. Hagan el ejercicio y vean las palabras que usan, los mensajes que transmiten. Los crían clasistas: construyen sus barrios alejándose, no se mezclan, cierran las puertas en las instituciones que tienen poder y hasta le enseñan a sus hijos que su nana peruana es de una categoría inferior a ellos y por eso no se pueden mezclar. En sus casas, a sus empleados les dan habitaciones minúsculas, en condiciones levemente dignas para que no los pelen los vecinos, algo muy importante de mantener: el estatus. Los otros comen separados, fuera de horario para que los jefes no los vean. El ejemplo que transmiten es claro: “Ellos están ahí para servirnos” y así lo creen los que crecen así; que los otros están para servirles ¿Parece moderna esa idea?

Los de derecha no creen en el bien común, por eso viven aislados y santifican la propiedad privada como si aún discutiéramos si lo tuyo, es tuyo. Se protegen entre ellos con valores hipócritas y fabrican cercos virtuales o reales que los separan y defienden. Los de derecha saben que el dinero les da poder y eso, control. Por eso les gusta acumular.

Además, erróneamente dan por hecho que las aspiraciones de todas las personas son esas mismas, lo que es una falacia. Para muchas personas no existe el dinero, ni el poder, ni el control en sus imaginarios. En cambio, la cosmovisión de ellos es obtusa y delimitada.

Por todo lo anterior los defino como el matón del curso: más grande, más decidido, más básico. Movido por sus temores, el miedo los dirige.

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7 thoughts on “Simplificando el ideario de la derecha en Piñera 2017”

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