El agua; sujeto de un experimento social

Soy un caminante innato. Desde aquella lejana juventud he pedido agua a personas en el camino, más veces de las que puedo contar o imaginar, en un aspecto actitudinal aislado y unitario de mi personalidad.

He pedido para beber, llenar una botella, mojarme la chasca abundante o remojar el jockey. Nunca, en aprox. 20 años de este laboratorio social, he recibo un rechazo, una mirada negativa, de desaprobación o un comentario tóxico. Al contrario, solo sonrisas, tallas, comentarios empáticos, gestos chistosos y hasta conversas ciudadanas que se extendieron.

Estas 2 décadas estudiando el fenómeno, son un tiempo de análisis reflexivo en el que con premeditación y profunda intención le he hecho seguimiento y evaluaciones al tema. Periódicamente, desafiando las posibilidades, intentando quebrar una tendencia ineludible.

Creo que los abrumadores resultados de este experimento, reflejan la verdadera solidaridad del chileno hijo de vecino: el espejo a una voluntad exhausta ante el esfuerzo. Esa simple entrega humana, barrial, afectiva y local, es más esencia que la apreciación superficial imperante, una cualidad de la que pocos hacen comentarios porque no la ven o no les interesa como funciona eso de la energía del universo.

Esa solidaridad oculta y sincera, que está radicada en las bases de una sociedad individualista y lapidaria, auto boicoteándose, ha involucionado de tal manera en su conjunto que ya no se representa a sí misma.

Si te gustó este artículo, ¡compártelo! ¡Gracias!

6 thoughts on “El agua; sujeto de un experimento social”

  1. Pingback: 뉴토끼

  2. Pingback: blue magnolia mushroom

  3. Pingback: ที่พักพัทยา

  4. Pingback: cornhole

  5. Pingback: รับเช่าพระ